miércoles, 7 de marzo de 2012

CURIOSIDADES. 2. HETERÓNIMOS

El heterónimo, como su etimología indica es “otro-nombre”, que implica otra personalidad, frente al seudónimo cuya etimología nos remite al significado “seudo- nombre”, apodo fingido que nombra a la misma personalidad. Fernando Pessoa sabía mucho de eso, tanto que llegó a tener cuatro heterónimos, que correspondían a cuatro personalidades poéticas completas. Esas personalidades que, en principio, parecen falsas, devienen verdaderas cuando su manifestación literaria  difiere del autor original. Machado denominaba “apócrifos” a sus heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena, que eran sus complementarios y representaban el principio de la contradicción. Es más llega a dar una vuelta de tuerca con la invención del apócrifo Jorge Meneses por obra de Juan de Mairena.

La que suscribe estas líneas asiste hoy, en este instante, al nacimiento de su heterónimo. Ha sido una gestación breve, que se ha precipitado por las circunstancias. Un problema de alcoba, problema imaginado por una mente enferma de celos,  impide la publicación de artículos serios en una sesuda y provinciana revista. Sesuda porque hay mucho seso y poco sexo entre sus responsables, lo que parece dar lugar a estas reacciones temerosas y enfermas que piensan pueden perder lo que tuvieron y no tienen. Provinciana porque no se concibe que los problemas domésticos atrapen entre sus redes escritos de quienes nada tienen que ver con sus protagonistas. Si Galdós viviera…. tendría tajo para caracterizar personajes. Si las colaboradoras de la revista supieran quien decide si su poema, relato o artículo de crítica literaria, ha de ser publicado o no, y cuáles son las razones para ello, a buen seguro sería una revista específicamente masculina. A pesar de ello, el heterónimo va a ser femenino. 

Y casi se me olvida. Es Amanda Masdá Bueno. “Amanda” porque remite al significado procedente del participio latino "aquella que es amada por los demás". “Bueno” por la expresión de aceptación resignada, "no hay remedio, ¡bueno!" , y la fonética del primer apellido es explícita.
Nos vemos. Nos leemos