jueves, 27 de diciembre de 2012

Martínez de Pisón: La memoria como argumento

La memoria como argumento
"Pasarán años y lo olvidaremos todo, y lo que hemos vivido nos parecerá un sueño, y será un tiempo del que no convendrá acordarse". Con estas palabras, mientras Miguel el protagonista destruye documentos, comienza el relato de Juan Eduardo Zúñiga, "Ruinas, el trayecto: Guerda Taro". Es una de las piezas que componen esta interesante recopilación de relatos, Partes de guerra de Martínez de Pisón, magnífica pluriperspectiva de la Guerra Civil española.
La guerra civil española constituyó desde el principio el núcleo argumental que la memoria reciente de la experiencia vivida en ella volcó en argumentos repetidos desde los mismos comienzos. (...) Era material literario suficiente, para todos, y dio paso a una larga lista de creaciones literarias, en las que la presencia activa de sus narradores, o la memoria que de ella conservaban, resulta ser la clave mediante la que podemos hablar de docuficción, término con el que queremos subrayar el compromiso con la verdad "aunque sea una verdad de naturaleza literaria", según matiza Martínez de Pisón en el prólogo.
Partes de guerra representa un notable esfuerzo por el equilibrio de tendencias, al ofrecer un abanico ideológico con los relatos de escritores de explícita ideología, tanto de clara tendencia republicana (Arturo Barea, Mª Teresa León, Manuel Chaves Nogales, Ramón J. Sender...), como de clara tendencia nacional (Edgard Neville, Rafael García Serrano, Luis López Anglada), relatos a los que se exige, como única condición, la calidad literaria.
Ante la estrategia de involucrar todos los elementos de una serie de variables narrativas en un único macrotexto temático, nos preguntamos si no será la memoria la auténtica protagonista de Partes de guerra. Es la memoria la que, mediante esta experiencia literaria va recuperando pequeños fragmentos contemplados, testimoniados  ordenados cronológicamente, que componen esta denominada "novela coral", que transcurre entre el 18 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939. Es como si el narrador pudiera desdoblarse en varios a la vez y pudiera ver, oír, sentir emociones y ser testigo de acciones diversas, la suma de las cuales le otorgara esa visión global, colectiva, de los hechos y de las emociones, esa pluralidad de puntos de vista, que solo tienen un nexo de unión, la memoria. (...)
Seguir leyendo (págs. 310-19) en:

Tras la celebración del XVII Congreso (Roma, 19-24 de julio de 2010), la CLO ha llevado a cabo la lenta y copiosa labor de la edición de las Actas en 8 tomos, que han salido a la luz en Roma a fines de octubre de 2012, empalmando con las celebraciones del Cincuentenario de la AIH (1962-2012). 
El título de la obra es Rumbos del hispanismo en el umbral del Cincuentenario de la AIH. El editor es Bagatto Libri, Roma.
Vol. V,  Moderna y Contemporánea  (ed. Laura Silvestri, Loretta Frattale y Matteo Lefèvre)
          Siglos XX-XXI: Eugenia Mª Acedo Tapia; Annelisa Addolorato; Stavros Agoglossakis; Tatiana Aguilar-Álvarez Bay; José Ignacio Álvarez Fernández; Ana L. Baquero Escudero; Maryse Bertrand de Muñoz; Marina Bettaglio; Adriana Virginia Bonatto; Lilia Boscán de Lombardi; Rafael Cabañas Alamán; Pedro Carrero Eras; Álvaro Ceballos Viro; Sergio Constán Valverde; Natalia Corbellini; Maria Teresa De Pieri; Ângela Fernandes; Manuela Fox; María de Lourdes Franco Bagnouls; María Francisca Franco Carrilero; Loretta Frattale; Candelas Gala; Encarnación García de León; Franklin García Sánchez; María José Giménez Micó; Teresa González Arce; Gladys Granata de Egües; Giuseppe Grilli; Bárbara Heinsch; Raúl Marcelo Illescas; Nino Kebadze; Dóra Faix; Paloma Lapuerta Amigo; Patricia López L.-Gay; Vania Maire Fivaz; Antonio Martín Ezpeleta; Yukiko Matsumoto; Sophie Milquet; Adriana Minardi; Salwa Mohamed Mahmoud Ahmed; Dorothy Odartey-Wellington; Marta Palenque; Konstantinos Paleologos; Maribel Parra Domínguez; Ana Peñas Ruiz; Elena Peregrina Salvador; Maria do Carmo Pinheiro Silva Cardoso Mendes; Germán Guillermo Prósperi; Mirtha Laura Rigoni; Susana Rubio; Elisabetta Sarmati; Laura Silvestri; Pietro Taravacci; Marcelo Topuzián; Stefano Torresi; Analía Vélez de Villa; Jorge Wiesse Rebagliati; ChungYing Yang; Saiko Yoshida.


martes, 18 de diciembre de 2012

POEMA 1. Palabras

Eras dueño de todas las palabras:
las que reconcilian, las que alivian,
las misteriosas, envolventes, seductoras,
las que agujerean el alma,
las que te hacen brillante,
todas ellas eran tuyas,
pero solo elegiste las que quebrantan.
                                   Lady Godiva.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Prensa satírica del XIX: travestismo


Vemos en estas fotos el uso de la imagen femenina en la prensa satírica del XIX. El caricaturista somete al político al travestismo, con una finalidad esencialmente burlesca. Es un recurso extendido en la prensa satírica cuyas viñetas son a veces representaciones de fragmentos literarios, de escenas de comedias de gran popularidad en la época, e incluso de escenas de zarzuelas e incluso de óperas. 
El dibujante introduce a personajes de la vida política en estas escenas conocidas por el público.
Es cierto que los caricaturistas de este siglo son injustos con las mujeres, pero también es cierto que solo proyectaban el papel que la mujer desempeñaba en esta sociedad de fin del siglo XIX

Fotos procedentes de El Buñuelo. Almanaque político, satírico y literario para 1881. Madrid, 1880.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Palahniuk

“Pigmeo”, de Chuck Palahniuk: lenguaje transgresor que desata el humor negro.

Nada más preciso se puede aportar que los calificativos que vienen definiendo a este escritor que representa la literatura independiente estadounidense: feroz, brutal, impactante, incisivo, desquiciante, perverso, ácido, delirante, cáustico…, y todos ellos juntos aún se quedan cortos para definir el hábil manejo al que somete el lenguaje. Gran parte del acierto se lo debemos atribuir al traductor, Javier Calvo, que es capaz de captar la esencia del “terrorismo verbal” de Palahniuk, de identificar el simbolismo de sus palabras y de transmitirlas al lector español con toda la fuerza de la perversión del lenguaje original.

Seguir leyendo en Revista de Letras:
http://www.revistadeletras.net/pigmeo-de-chuck-palahniuk-lenguaje-transgresor-que-desata-el-humor-negro/

lunes, 12 de noviembre de 2012

Poema sobre el matrimonio

En tu despedida de soltera, amiga:
Entonces, Almitra habló otra vez:
¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?
Y ésta fue su respuesta:
Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre.
Estaréis juntos cuando las blancas alas de la muerte esparzan vuestros días.
Sí: estaréis juntos en la memoria silenciosa de Dios.
Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía,
y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Amaos uno a otro, pero no hagáis del amor una atadura.
Haced del amor un mar móvil entre las orillas de vuestras almas.
Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una misma copa.
Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Las cuerdas de un laúd están separadas, aunque tiemblen con la misma música.
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero se adueñe de él.
Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y permaneced juntos, pero no demasiado juntos.
Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados.
Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.
Khalil Gibran

sábado, 3 de noviembre de 2012

Llaneia y el cine. Albacete 2012

Una original exposición con la manchega que simboliza Abycine (14ª edición Festival de Cine de Albacete), inspirada en personajes de películas. Iniciativa que parte del departamento de Diseño Gráfico de la Escuela de Arte, coordinada por la profesora Carmina Palacios. En total 164 muñecas de papel.













Premio Mejor Escenografía. Óscar López Clemente
Premio Mejor vestuario

viernes, 2 de noviembre de 2012

Holy Motors. Abycine y Leos Carax

Abycine, la 14ª edición del festival de cine de Albacete, ha puesto un broche de oro en su clausura, con la proyección de la  Holy Motors de Leos Carax
La película ha cosechado títulos y premios en el Certamen de Sitges 2012 (Mejor Película, Mejor Director, Premio de la Crítica, el Méliès de Plata), pero ha dividido al público en dos bandos irreconciliables, los que se horrorizan ante tamaño disparate y los que se entregan al torrente creativo de belleza visual, a la originalidad de las secuencias, a la espectacular interpretación de los actores. De cualquier manera no deja indiferente a nadie. Yo me incluyo en el segundo grupo, el de los fascinados, el de los atrapados por la provocación de este original experimento. 
La primera escena es un homenaje a los orígenes del cine: presenta una escena breve, en blanco y negro, muda, con un actor desnudo, sin decorados. Después un plano de los espectadores en una sala de cine. En una habitación, cuya pared está decorada con papel pintado representando un bosque, el propio Leo Carax se levanta de la cama, en pijama, se dirige hacia el bosque, abre una simulada puerta y atravesando las paredes de su habitación, penetra en una tétrica sala de cine repleta, en la que se proyecta una película que no vemos. 

En este juego de espejos en el que unos espectadores observan a otros espectadores, que a su vez ven una película, se pone en marcha la mirada cinematográfica. 
La acción se vertebra en torno a la vida de un hombre, el Sr. Oscar (Denis Lavant) quien, en un solo día, comienza un viaje surrealista en una lujosa limusina blanca por todo París, interpretando la vida de otros, para lo cual realiza nueve paradas. Su trabajo es adoptar la apariencia de diversas identidades, sin que en ello haya una finalidad clara. Son citas en las que debe encarnar, interpretar distintos personajes: un banquero que comienza su jornada de trabajo, una vieja gitana mendiga en un puente del Sena; un guerrero ninja que dentro de una instalación digital se convierte en un dios del sexo junto a una excepcional contorsionista (Zlata); un estrafalario habitante de las cloacas, el Sr. Merde, que secuestra a una modelo (Eva Mendes) de actitud pasiva; un padre de una melancólica adolescente que tiene una conflictiva imagen de sí misma; el acordeonista; un asesino a sueldo; un anciano que agoniza acompañado de una joven sobrina coja; un amante frustrado que se encuentra con un amor del pasado (Kile Minogue) y no puede evitar su muerte; y el padre que regresa a su hogar, con su esposa e hijo, una familia de chimpancés. 






 Entre una y otra realiza su performance en el espacio interior de la limusina, de manera que al final de cada cita regresa el protagonista al vehículo y el espectador con él, pero algunas elipsis nos hacen dudar si lo que vemos es representación o está sucediendo de verdad. Hay un momento en el que el Sr.Oscar exige violentamente que detengan la limusina, baja armado y con una máscara de alambre en la cabeza, se dirige hacia la terraza de un restaurante y asesina al banquero a quien interpretó en su primera cita. 
Todo el viaje es una magia de todos los sueños, que solo puede alcanzar de esta manera el celuloide. Y de fondo, un riguroso paseo por París, de punta a punta. Son ingredientes que logran mantener la atención y la sorpresa del espectador. Por ejemplo, es curiosa la caracterización de la modelo, representada por la actriz Eva Mendes, que nos conduce inevitablemente a la identificación de Amy Winehouse.

  Hay más lecturas en la película: la belleza que comporta el arte, la mirada del espectador, el homenaje a los actores anónimos que necesitan, como cualquier artista, tener público. Reflexiona además sobre la condición del actor, capaz de meterse en la piel de variados y contradictorios personajes tanto reales como irreales. Pero creo que lo más atractivo es la sensación de estupor que siente el espectador al asistir a un espectáculo inaudito, a una representación de la belleza en estado puro, aunque el director transmita la idea de que “la belleza, en realidad, está en el ojo del que mira”. 
             Ver tráiler:

lunes, 8 de octubre de 2012

Pasado y futuro se encuentran

Dos desconocidos. Sin ningún lazo familiar. Los dos esperan una taza de chocolate caliente con churros.
Foto: Ángela Trigueros

domingo, 7 de octubre de 2012

David Trueba en la Filmoteca de Albacete

David Trueba llegó a la Filmoteca de Albacete para presentar su película "Madrid 1987"
Relató los entresijos de su trabajo durante una hora entera. Su espontaneidad y el ameno relato de las anécdotas del rodaje mantuvo en vilo la atención de un público variopinto. José Manuel, director de la Filmoteca, le obsequió con un clásico, una navaja albaceteña."La moneda" dijo, "se la cobraré después".
La película.... ¡bueno....!, genial Sacristán  (aunque no es Mastroianni), bellísimas las imágenes del cuerpo de María Valverde, el diálogo aburrido (ella apenas hablaba, él reiteraba su deseo de follar). El supuesto enfrentamiento generacional fue algo vacuo. Esperaba algo más.


sábado, 28 de julio de 2012

Esther Tusquets

Un sentido adiós
Esther Tusquets, editora y escritora es otra de las víctimas de este tedioso julio de 2012. Todos sus lectores sentimos profundamente su muerte. Dirigió la editorial Lumen durante cuarenta años, con excelente nivel literario, e importantes éxitos económicos, resumidos en la publicación de las tiras de Mafalda de Quino y la novela El nombre de la rosa de Umberto Eco.
En cuanto a su faceta de escritora yo destacaría su novela El mismo mar de todos los veranos (1978) y el relato Carta a la madre (1996) que Laura Freixas incluyó en su antología titulada Madres e hijas (Barcelona: Anagrama, 1996, págs. 75-93). Esther Tusquets ofrece un punto de vista femenino que era impensable en la narrativa de esos años. El tema de las relaciones madre-hija, aún hoy, es infrecuente en la literatura española.
La novela comienza con la entrada de la protagonista en la casa de su infancia: “Cruzo la puerta de hierro y cristal, pesada, chirriante, y me sumerjo en una atmósfera contradictoriamente más pura -menos luz, menos ruidos, menos sol…”. Veinte años después, en el relato regresa en sueños: “Esta noche he vuelto a soñar que estaba en vuestra casa [...] aunque sería más apropiado decir tu casa”. El espacio simbólico de la casa pertenece a la madre que es la interlocutora de estos textos autobiográficos hacia la que la voz narradora mezcla la admiración hacia la madre con la hostilidad y el resentimiento hacia ella.
Junto a esa conflictiva relación con su madre a lo largo de toda su existencia aparece el desagrado que siente hacia la vejez, aun cuando sea la única que, en forma de decrepitud, puede derrotar a la madre. El deterioro de la vejez le producía especial amargura, y resumía su sentir en su último libro (Tiempos que fueron): “La vejez es una larga sucesión de pérdidas
Es interesante recordar la recopilación de todos sus relatos por la editorial Menoscuarto, en 2009, editados por el profesor Fernando Valls quien subrayó que los lectores de Esther Tusquets “volverán a encontrarse aquí con su peculiar estilo, lleno de meandros, puntualizaciones y precisiones, con un tono entre confesional e intimista, pero también hallarán novedades”. El título de este volumen de 450 páginas que reúnen 21 relatos es “Carta a la madre y cuentos completos

El espíritu de Esther Tusquets queda en sus libros. No nos ha abandonado.            

martes, 24 de julio de 2012

Michel del Castillo: uno de los niños de la guerra civil española

La voz de la memoria, perturbada por el drama personal de Michel del Castillo. 
Un caso de docuficción
Es curioso constatar cómo un escritor de la talla de Michel del Castillo está ausente en la Historia de la Literatura Española. Su experiencia del exilio durante su infancia, marca extraordinariamente su adscripción a un lugar geográfico, pero su decisión voluntaria, en su etapa de adulto, de vivir lejos del mismo, es una de las causas por la que ni él mismo se considera exactamente español y por tanto, difícilmente puede incluirse en la Historia de la Literatura Española.
Su mayor trauma es el drama de la exclusión que se deriva de los avatares de su infancia; es el dolor de no pertenecer a ningún lugar ni geográfico, ni cultural, ni espiritual (1). Por eso parece buscar en sus ficciones su identidad personal, y la lengua de su infancia es la voz de la memoria; sin embargo abandona el español como lengua literaria y escribe sus obras en francés, aunque sigue utilizando algunas palabras o expresiones españolas intraducibles, o algunas referencias culturales de esta su lengua materna que, obviamente es una dificultad añadida a la tarea de traducir (2) sus novelas.
Por otra parte sigue teniendo irremediable atracción por la idiosincrasia española, que es núcleo generador de sus escritos, y no solo nos referimos a los relatos en que practica la escritura de la memoria, sino a los ensayos en los que reflexiona sobre el carácter y costumbres españolas.
Michel del Castillo, que parece detestar lo español, manifiesta abiertamente un rechazo hacia España, rechazo que algunos críticos han interpretado como un rechazo a su madre española que lo abandona (3), hecho a partir del cual su infancia se debate entre el hambre y la humillación que sufre en los distintos lugares por donde transita su orfandad. Despojado de todo, su vida es una lucha por la supervivencia, incapaz de entender por qué no tiene una vida como los demás niños. Es por esta razón por la que más se parece a un huérfano que a un niño exiliado, ya que sale de España detrás de su madre, buscando una vida sin guerra, y desde su edad adulta no hay, en ningún caso, una afirmación del deseo de volver a la patria añorada y perdida, desde luego, en contra de su voluntad.
Infancia y memoria
En las guerras, los niños viven su propia realidad, separada de esos acontecimientos que los integran en el mundo de los adultos. Por eso la memoria que conservan es la de su propia infancia, que en este caso es un inevitable encadenamiento de pérdidas y frustraciones. Para los niños en estas circunstancias, el proceso es semejante: durante el periodo de guerra y su estancia en España, no van a la escuela y sus recuerdos están llenos de miedo, ruidos derivados de los bombardeos, casas ardiendo, ausencia del padre… A continuación sufren la huida de la que se deriva la incertidumbre ante lo desconocido. En el exilio han de integrarse en una nueva sociedad y ése es el único momento en que pueden recuperar parte de la infancia. De todo ello da cuenta exhaustiva Michel del Castillo en su novela titulada Tanguy, nombre del niño, que bien conoce, de quien narra su historia
La evolución vital de Tanguy, nuestro personaje, va a ser más compleja de lo normal, y por tanto sus sentimientos infantiles están anclados en un dolor mucho más agudo. Su visión de la guerra española gira en torno a dos claves, terror y hambre; el niño solo sabe que “todo había comenzado con un cañonazo” (pág. 31) (4), y a partir de ahí unos cuantos recuerdos confusos: “largas colas inmóviles ante las tiendas, casas descarnadas y ennegrecidas por el humo, cadáveres en las calles,... acostarse sin haber comido nada,… haber sido despertado por el triste ulular de las sirenas, … haber llorado de miedo al oír a los milicianos golpear la puerta de madrugada.” (pág. 31) Desde su mirada infantil, ¿esto era hacer la guerra?, porque su guerra se reducía al enfrentamiento entre su madre (que su mente infantil identificaba con lo que denominaban la República) y los aviones franquistas que bombardeaban para matarla; su madre, una heroína épica cuyo papel la aleja de la familia y de proveer a su hijo de las necesidades que conlleva la infancia.
Hijo de madre republicana, políticamente activa y abandonados ambos por su padre francés, pronto se vio en la tesitura del exilio. Parten hacia Francia, el idealizado país de la libertad, del que tenía la idea preconcebida de que no había guerra y se comía bien. Tanguy, en su primera estancia fuera de España, en los alrededores de Vichy, una pequeña ciudad del centro de Francia, se siente feliz. El niño, arrastrado por los acontecimientos de los adultos tiene por fin lo que para él consideraba la felicidad: “tenía una casa, había paz, iba a la escuela, tenía un amigo y un perro” (pág. 37) “y cada fin de semana su padre, que le llevaba a pasear por el bosque” (pág. 40). Pero duró poco este bienestar porque enseguida se vio embarcado en otra huida de los adultos. Su madre se lo llevó a Clermont-Ferran, se albergaron en un hotel de mala muerte en el que Tanguy languidecía de hambre y de nostalgia, pero tampoco duró esto demasiado; todo empeoró cuando fueron detenidos y conducidos a un campo de concentración, del que conserva el recuerdo más fuerte, el hambre. Allí el niño se refugia en la fantasía de los cuentos porque a través de ella estaba unido a los demás niños del mundo, de manera que sufre cuando Blancanieves cae en el sueño y se alegra cuando el príncipe viene a despertarla y a hacerla su esposa. Es solo en esos instantes, cuando es un niño como los demás.
Un nuevo giro va a dar su vida en esa espiral degradante: su madre enferma, la llevan a un hospital de Montpellier, y a él a un colegio que supone otra pequeña isla de paz en su infancia, pero también es breve su estancia. Dado que pretenden devolverlos al campo de concentración, madre e hijo viajan por separado y se reencuentran en Marsella. Tanguy, a sus nueve años, ya no cree en Francia como el país de la libertad. Vuelve a separarse de su madre, “sentía que se iba haciendo pequeño, tan pequeño que la pena que experimentaba era más grande que él” (pág. 58), con el proyecto de reencontrase en Madrid, pero esto nunca llegará. El mismo día en que cumplía nueve años, los soldados alemanes detienen a la familia con la que le ha dejado su madre y lo llevan a un campo de concentración. Nunca volverán a reunirse. Tanguy está metido en una nueva guerra de los adultos, la segunda guerra mundial, una nueva experiencia para los españoles refugiados en Francia, especialmente para este niño que nos recuerda al Lazarillo de Tormes cuando Michel del Castillo relata:
Todo lo que, hasta entonces, sólo había comprendido a medias, se le reveló bruscamente: que estaba definitivamente solo, que iba a ser tratado como un hombre, que había dejado de ser un niño (pág. 67).
Le acababan de sustraer definitivamente su infancia, tanto que camino del campo de concentración, “tenía la impresión de ser viejo, muy viejo. La certeza de que solo tenía nueve años le parecía ridícula” (pág. 76). Pero aún conservaba su capacidad de percibir lo bello, por eso, a pesar del hambre y de las humillaciones, seguía emocionándose al percibir, por ejemplo, “los mil perfumes de la tierra” (pág. 82) que un bosque de pinos le ofrecía, o disfrutando del “tranquilo crepúsculo estival que incendiaba el cielo y el bosque próximo” (pág 86), desde su barracón, castigado sin pan por desentonar el Die Fahne hoch (5) que le habían ordenado cantar. Pero en cualquier caso, como un niño, echaba de menos a su padre y a su madre, aun a sabiendas de que ambos lo habían abandonado, cada uno en un momento diferente. No pensaba en la guerra ni en su entorno sino “por qué no había sido tratado como los otros niðos y qué era lo que había hecho para no ser como ellos” (pág. 89). Y lloraba de rabia, lloraba de hambre, de frío y de desesperanza en aquel mundo de silencio y de muerte. En la Navidad de 1943, mientras oía los cánticos navideños en los altavoces del campo de concentración, experimentó la nostalgia de todos los niños de Dickens, hospicianos y desheredados de la fortuna, “la ausencia de ese algo que hubiese podido dejarles recuerdos felices” (pág.105), la miseria de niño sin infancia.
Con su liberación por los soldados rusos dejaba atrás una etapa importante, su infancia frustrada. Iba hacia París y de allí a España, de la que había salido con cinco años (en 1939), y a la que regresaba con doce (verano de 1945) y “envejecido”, si esta cualidad se puede atribuir a una criatura de doce años. Por eso se sorprendió cuando en la pensión de San Sebastián, la señora Luciana le ayuda a acostarse, le desviste, le lee un libro y le da un beso de buenas noches; a Tanguy le resulta divertido, en los últimos años nunca había disfrutado de ese trato maternal. Después de ocho días sigue su viaje a Barcelona en busca de su única familia, su abuela, pero pronto se entera de que ha muerto, su casa ha sido vendida y vuelve a estar solo y en la más absoluta miseria. Se dirige al “Asilo Dumos”(6) donde comienza otro de los horrores de su corta vida, salpicada de golpes, castigos, hambre…, pero esta vez no era la guerra sino aquella “hipocresía ignominiosa” de quienes comulgaban cada mañana para torturar sin motivo a los muchachos asilados. Consigue escapar del asilo y otra vez curiosamente, la memoria interpreta detalles literarios de los que no son frecuentes en toda la novela: observa en la calle un tranvía en el que “racimos humanos colgaban de sus estribos. El aire era fresco y olía a yodo y a frituras” (pág. 162). Sale de Barcelona y sentado al borde de la carretera se siente libre y de nuevo percibe que “el aire era tan suave como una tela de seda. Lo embalsamaban efluvios cargados de fuertes aromas” (pág.163). La memoria se permite una digresión literaria, exaltando con ello ese espacio, libre del horror de la última estancia de la que había escapado.
Toma un tren hacia Madrid y de allí lo envían a un centro de jesuitas en Úbeda, donde vive una corta etapa de buen trato, se recupera, estudia y reaparece en él la esperanza de tener una familia “como todos los demás niños”, de encontrar a su padre francés y poder vivir con él. Alentado con esta esperanza, viaja a Madrid, de allí a Barcelona donde sobrevive un tiempo trabajando en una fábrica de cemento y de allí, en el tren de San Sebastián, se acerca lo más posible a la frontera con Francia. En cuanto tuvo ocasión tomó un tren hacia París, convivió un tiempo con su padre, se encontró con su madre y comprendió la magnitud y el alcance de su drama: nada le unía a ellos. No reconocía a sus padres en esos dos adultos que le habían sustraído su infancia y que estaban llenos de rencor y de cobardía.
Emoción y memoria.
La sicología moderna relaciona emoción y memoria, de manera que claramente se acepta la propiedad que se atribuye a las emociones de crear recuerdos precisos e imborrables.

Notas:
 1. Es un caso semejante al de Agustín Gómez Arcos (nacido en 1933) al que Luis Antonio de Villena denomina como  “el más español de los escritores franceses” (El Mundo, 21-03-1998)
 2. Dificultad apreciable sobre todo en obras como Le sortilège espagnol (1977) y Le dictionnaire amoureux de l’Espagne (2007)
 3. Ver “Madres malas y literatura del exilio” en Revista de Filología de la Universidad de La Laguna, nº 22, Servicio de Publicaciones Universidad de La Laguna. España, 2004, pp. 175-185.
 4. La paginación a la que se hace referencia en este trabajo corresponde a la novela Tanguy, publicada por la editorial Ikusager en 1996.
 5. Al Die Fahne hoch (Al Viento las Banderas) o el Himno de Horst Wessel, fue el himno del Partido Nacionalsocialista en general, y de las SA en particular.
 6. Se refiere al Asilo Durán. La Congregación de “San Pedro Ad Vincula" (San Pedro entre cadenas), fundada en Marsella el 1 de agosto de 1839 por el P. Carlos José-María Fissiaux, que pretendía ser un “ángel liberador” para los jóvenes marginados e inadaptados, inicia su actividad en España el 1 de julio de 1884 en Barcelona en la Casa Municipal de Corrección. Muy pronto tendrá obra propia denominada Asilo Durán.

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domingo, 15 de julio de 2012

REFRÁN: Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.

Quiero hacer una pequeña reflexión acerca de los refranes. No hay en los refranes verdades de carácter universal, solo son fórmulas que nos ayudan a entender el mundo de determinados individuos, por tanto se puede disentir de ellos.
Pero por otra parte no podemos negar su función de evaluación de conductas, que como tales, son cuestionables, unas veces sensatas, otras cínicas, pero siempre retratan una filosofía de vida personal, casi un juicio moral y por ello son respetables. 
De cualquier manera, el hecho de que sean expresiones fijas, breves, sentenciosas e incluso en ocasiones ingeniosas, es la razón por la que se utilizan como recurso expresivo fácil. En esta noche calurosa, traigo a colación un refrán que hace honor a la relatividad de la comprensión cotidiana de la vida, y dice así:
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; 
quien los recibe, en el corazón los graba.

miércoles, 11 de julio de 2012

ESPERPENTOS DIARIOS. 9. Leer con la abuela al lado

Leer con la abuela al lado es una actividad inútil, completamente imposible, pero yo siempre lo intento. Abro el libro en la primera página- ISBN y otros datos-, paso a la segunda -dedicatoria-, llego a la tercera -cita introductoria-, la cuarta en blanco, y ¡oh proeza! llego a la quinta página. Tras el título del capítulo consigo llegar al renglón número tres e inmediatamente la mirada de hidra vigilante que me lanza la abuela, que parecía dormitar tranquila al rumrum de su programa de chismes favorito, detiene la lectura. "No sé por qué me mandan al médico Tal, si no tiene ni idea, mi amiga X me ha dicho, ¿pero te han mandado al doctor Tal? ¡si no tiene ni idea!, luego es que tengo tan malas venas que no me pueden pinchar, las tengo tan malas que se me pone el brazo negro, si yo... para vivir así, lo que tenía es que morirme". Interrumpe su verborrea para echar una ojeada a la televisión, sin verla realmente, con los ojos airados y un rictus de desagrado en las comisuras de la boca. Calla unos segundos y reinicio la lectura, esta vez alcanzo el renglón número ocho, y el agrio sonido vuelve al ataque: "Si tengo que subir a la residencia cada ocho días, y hay que esperar al autobús hasta que llega, bah". Recoge su ira con la mano, que extendida como una araña estruja sus ojos y sus pómulos.
Leo, esta vez una página, I can't believe, mi imaginación despega unos centímetros del suelo, pero inmediatamente la fuerza de la gravedad la hace volver. "Estas, todas unas guarras, mira esa, es un putón, mira qué cara, tan fresca, una sinvergüenza", yo miro en la misma dirección que la abuela y no entiendo por qué les regala esos piropos a esa puta-morena que llora y a la puta-rubia tan fresca. "Pero ves qué cara de tío tiene y qué gesto, si da asco, si son todas de la raza calé, pero qué fea y qué gestos hace". Abuela, le digo, apaga la tele que te pone de mal humor. Y leo otro fragmento del feroz Palakniuh "...las bocas de todos los miembros del culto se ponen a aullar, a ulular, a vociferar palabras sacadas del libro de papel que tienen abierto en las manos. Cacofonía de ladridos de bocas abiertas de pez, todas abiertas al unísono, con las cabezas echadas hacia atrás para apoyar las miradas en la falsa víctima de torturas con su sangre pintada. Muchos perros ladrándole a la luna. El aire de la capilla está bañado en una niebla de alientos pestilentes."
Por un momento tengo la certeza de estar en el umbral de un apocalipsis. Cierro el libro, me levanto para limpiar un armario. Al fin la abuela se calma, le tranquiliza ver que voy a cumplir con las tareas domésticas que son las únicas a las que ella considera debe dedicar su tiempo una mujer. No sé cuando podré volver a reiniciar la lectura.

martes, 19 de junio de 2012

ESPERPENTOS DIARIOS.8. Amores perros

Llega el verano, un buen momento para hablar de amor, ahora que es tiempo de que los sentimientos se exhiban, igual que los cuerpos, en el escaparate de la vida ante la fugaz y deslabazada mirada de los paseantes. El amor, ese sentimiento sublime para los poetas que lo gozan o lo sufren, poco se parece al amor consumido por la cotidianeidad y la destructiva convivencia. 
Mi amiga Laura, por ejemplo, está convencida de que su "amor" la ama. Es extraño el amor de un hombre  que solo siente cuando hay público ante quien mostrar las cualidades de ella, únicas, eso sí, pero que poco le sirven a quien las posee si luego pasa los fines de semana, los días, las horas, sola, eternamente esperando a ese amor escurridizo que solo aparece cuando hay observadores.
El amor de otra de mis amigas, Merce, satisfecha en su matrimonio, apenas se percibe. No hay  complicidad en ese par de vidas aburridas que solo caminan como líneas paralelas que nunca convergen.
Y mi prima María chilla, a todas horas, constante en su denodada tarea, a su pobre amor. La verdad es que es un ser a quien no parece correr sangre por sus venas, y ahora, como remate, le ha dado por no ducharse, pero eso le ocurre a cualquiera y a cualquier edad, dice ella, y no parece importarle mucho.
Alguien me dirá "pues yo sí tengo el amor cómplice que necesito, y en sus obras detecto su amor hacia mí", porque "obras son amores y no buenas razones", pues felicidades chica, eres de los escasos seres afortunados en el amor. No hay peor soledad que la de quien cree estar acompañado. Y que conste que hablo de mujeres porque a ellas las conozco mejor, pero seguro que el hombre siente algo parecido.
Y para qué nombrar a mi vecina Lucía, que siempre que sale con su novio, a ambos, traviesos ellos, se les van los ojos detrás de todo trasero que se mueve. Algo sienten, sin duda, cuando están juntos, lo que no sé es si lo sienten uno por el otro. Se entienden bien porque los dos tienen el mismo objetivo, pero no han llegado todavía, o han pasado ya, el momento de mirarse uno al otro.
Y Juani, que pasa las veladas sola ante el televisor y luego soporta con resignación las resacas de su adorado semental, porque eso sí, cuando llega a casa siempre quiere, aunque fatalmente nunca puede.
En esta relación de amores sale ganando Marta. No quiere compromisos y todos los fines de semana estrena novio, lo exprime hasta el agotamiento y lo deja después. No tiene amor, pero tiene sexo. Es más divertido, sin duda.
¿Dónde se esconde ese príncipe azul, o esa princesa tierna, insensibles a la inevitable desmemoria?  

sábado, 19 de mayo de 2012

El milagro de la vida: cernícalos urbanos

En el lugar más imprevisible despierta la vida. La jardinera de una terraza de un piso 13, en una torre urbana, es el improvisado hogar de esta familia de cernícalos. 
(Fotos de MarioTrigueros)

Huevos de cernícalo

La madre vigila sus huevos, desde el cielo.
Espera a su lado, vigilante.


Nace un pollito

Rompe el huevo el segundo pollito

Ya solo falta uno

La madre está pendiente de sus crías

Por fin  las tres bolitas de pelusa

La madre no se separa de ellos en la celebración de su 2º día.

Otea el horizonte en busca de comida

Ya muy crecidos. Han cumplido 10 días.


QUE SUERTE HE TENIDO DE NACER
(Poema de Alberto Cortez)

Qué suerte, qué suerte he tenido de nacer 
para estrechar la mano de un amigo
y poder asistir como testigo
al milagro de cada amanecer.


Qué suerte he tenido de nacer 
para tener la opción de la balanza,
sopesar la derrota y la esperanza
con la gloria y el miedo de caer.


Qué suerte he tenido de nacer
para entender que el honesto y el perverso
son dueños por igual del universo,
aunque tengan distinto parecer.


Qué suerte he tenido de nacer
para callar cuando habla el que más sabe,
aprender a escuchar, esa es la clave
si se tiene intenciones de saber.


Qué suerte he tenido de nacer
y lo digo sin falsos triunfalismos,
la victoria total, la de sí mismo,
se concreta en el saber y en el no ser.


Qué suerte he tenido de nacer
para cantarle a la gente y a la rosa y al perro
y al amor y a cualquier cosa
que pueda el sentimiento recoger.


Qué suerte he tenido de nacer
para tener acceso a la fortuna
de ser río en lugar de ser laguna, 
de ser lluvia en lugar de ver llover.


Qué suerte he tenido de nacer
para comer a conciencia la manzana
si el miedo  ancestral a la sotana
o a la venganza final de Lucifer.


Sí, qué suerte he tenido de nacer,
pero sé, bien que sé, que algún día también me moriré.
Si ahora vivo contento con mi suerte,
sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte,
cual será en la agonía mi balance.
No lo sé,
nunca estuve en ese trance
pero sé, bien que sé, que en el viaje final escucharé
saludando a mi adiós y otra mañana
y otra voz que como yo, con otro acento,
cantará a los cuatro vientos:


Qué suerte,
qué suerte he tenido de nacer

Para escuchar el poema recitado en la voz de Francisco Stanley, pinchar en el enlace:

http://www.poesiaselecta.com/audio_quesuertehetenido.mp3




miércoles, 16 de mayo de 2012

Carlos Fuentes

Con mi reconocimiento a Carlos Fuentes y a toda su obra literaria, recojo en este apartado tres enlaces en los que se pueden leer sendos relatos cortos:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/fuentes/la_muneca_reina.htm
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/fuentes/invento.htm
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/fuentes/chac.htm


11 de junio de 2012. Homenaje a Carlos Fuentes en la sede central del Instituto Cervantes
En la sede central del Cervantes se celebró un emotivo homenaje al recientemente fallecido escritor mexicano Carlos Fuentes, patrono del Instituto desde su fundación. Participaron el director del Instituto, Víctor García de la Concha, y los escritores Juan Goytisolo, José Manuel Caballero Bonald y Julio Ortega.



lunes, 14 de mayo de 2012

Antonio Beneyto

PRESENCIA DE LA ESTÉTICA POSTISTA EN SUS MINIRRELATOS DE 1974 .

Ha sido un sorprendente descubrimiento reencontrarme con el libro de Antonio BeneytoAlgunos niños empleos y desempleos de Alcebate (Palabra menor, editorial Lumen, 1974), un libro compuesto por 44 relatos cortos, lo que actualmente se denominan “microrrelatos”. Un pionero, como así lo fue también Ana Mª Matute con Los niños tontos, ambos libros de la década de los 70, escasamente valorados y olvidados en los estantes de las bibliotecas privadas. Ambos, además, con títulos que confunden porque hacen referencia a los niños, aunque en absoluto sean libros para niños sino sobre niños. Ya desde el propio título se aprecia el carácter lúdico que el escritor aplica con esa ruptura de la puntuación y  la propia fragmentación y distorsión del sentido.
Son catorce microrrelatos cuyos protagonistas son extraños niños, diez en los que se desarrollan otros tantos curiosos empleos, y diecinueve relativos a desempleos. Todos ellos con un extraordinario dominio de la imaginación, que desplaza todo aquello que tenga una ligera semejanza con la realidad cotidiana. La realidad queda distorsionada, en un magnífico ejercicio de subjetividad que planea sobre el desarrollo de estos relatos cortos, cuya brevedad es un acierto constructivo que acelera el desenlace y multiplica la sorpresa.
Seguir leyendo en 

domingo, 6 de mayo de 2012

Instrucciones para llorar. Julio Cortázar

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará  con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

viernes, 4 de mayo de 2012

ESPERPENTOS DIARIOS. 7. Educación

Si sigo sin poder controlar que la boca se me abra de par en par, y no precisamente por aburrimiento, voy a acabar teniendo problemas, porque la mandíbula se me va a descoyuntar. Desde esta tarde, durante horas,   no ha vuelto a su posición de relax. No sé si es que soy rara o es que esta sociedad ha perdido todo aquello relacionado con  el concepto de "educación", "respeto", "cortesía", "saber estar"... y así podría seguir hasta dinamitar el diccionario. Lo cierto es que no entiendo nada.
Esta tarde he asistido a un acto académico en la universidad, un acto presidido por el Vicerrector de la Universidad correspondiente, el Decano de la Facultad en cuestión, el Director de..., la Vicerrectora de...., todos ellos altos representantes de la cultura española, cuya función era entregar diplomas para la graduación de una promoción de alumnos de eso que denominan "Universidad de mayores" porque son alumnos cuyo único requisito es tener más de 50 años. Y son alumnos entregados, interesados por las materias que descubren, responsables, educados y libres en su elección, ¡¡una joya, vamos!!, en la época en la que los profesores nos enfrentamos en las aulas a hordas de estorninos incultos y apáticos, pero cargados de leyes y prepotencia.
Bueno, pues el acto en cuestión tenía como curiosidad que los mayores recogían su título y se graduaban, y los jóvenes eran los acompañantes. En alguna ocasión me ha conmovido como los nietos decían, "abuelo, enseña tu título", y gozosos les hacían fotos sin parar, el mundo al revés, los nietos a los abuelos y los hijos a los padres, y todo en medio de un cálido y respetuoso ambiente. Pero todo se ha ido degradando año tras año. En el acto de hoy, había papás y mamás que reían las gracias de sus niños gritones que corrían escaleras arriba, escaleras abajo, mientras el Rector de la Universidad pronunciaba su discurso e intentaba que los receptores del mismo lo oyeran. Se ve que algunos papaítos no entendían bien cuál es la esencia de un acto académico. Y no vamos entrar en su aspecto, absolutamente inapropiado por cierto, el del más llamativo por ejemplo, que parecía un facineroso por su corte de pelo con patillas negras incluidas, su atuendo de camiseta a rayas modelo "Abeja Maya", más adecuado para un lugar de playa que para un Salón de Grados universitario. Tampoco vamos a  describir su invasión del espacio del pasillo y primera fila, cámara de fotos en una mano, niña productora de ruidos en la otra mano, con los correspondientes gritos y carreras arriba y abajo. Tampoco comentaremos su infantil atrevimiento que le ha llevado a enfrentarse verbalmente y en tono fuerte con una de las alumnas, mayor, a la que tapaba inexorablemente la posibilidad de ver y fotografiar a sus compañeros de promoción. Y tampoco vamos a detallar el sonido chirriante y hortera de los móviles de estos hijos y nietos acompañantes que desafinaban en la sala. 
En resumidas cuentas, ha sido ¡¡impresionante!! el aguante de los "mayores", de las "autoridades universitarias" e incluso del público en general, que no podían comprender qué ocurría con esta generación de padres que no conocen el sentido del término "educar". Claro, no pueden conocerlo para aplicarlo a su camada porque ellos mismos carecen del conocimiento del término.
Y yo me pregunto, ¿qué harán los pobres maestros primero y los profesores de los institutos después, cuando estas generaciones de niños sin padres-correctores-de-comportamientos-sociales lleguen a las aulas? No me lo puedo imaginar. Los pusilánimes se hundirán y se deprimirán y los violentos sacarán su prepotencia a diario. ¡¡¡Qué lástima!!!  ¡Cuánto van a padecer estos vocacionales dedicados a la enseñanza cuando tengan que enfrentarse a estas hordas de estorninos! y sin ningún apoyo ni reconocimiento social.

domingo, 29 de abril de 2012

MADRES. Dos poemas con música y un libro de relatos

Soneto a mamá. Letra y música de Joan Manuel Serrat
No es que no vuelva, porque me he olvidado
de tu olor a tomillo y a cocina.
De lejos, dicen que se ve más claro,
que no es igual quién anda y quién camina.

Y supe que el amor tiene ojos verdes,
que cuatro palos tiene la baraja,
que nunca vuelve aquello que se pierde
y la marea sube y luego baja.

Supe que lo sencillo no es lo necio,
que no hay que confundir valor y precio,
y un manjar puede ser cualquier bocado

si el horizonte es luz y el rumbo un beso,
No es que no vuelva porque me he olvidado:
es que perdí el camino de regreso,

Mamá...




"De parto". Canción escrita por Joan Manuel Serrat en 1974, que evoca a una joven inocente,  probablemente abandonada y sola.
Se le hinchan los pies.
El cuarto mes le pesa en el vientre
a esa muchacha en flor por la que anduvo el amor regalando simiente.
Si la viese usted mirándose feliz al espejo…
Palpándose el perfil y trenzando mil nombres en dos sexos.
A su manera, floreció por primavera, para dar gracias al sol y perfumar la vereda.
A su piel de satén le sienta bien salir de paseo.
Salpicar niñez en la dejadez de su balanceo.
Si la viese usted frente al café jugando rayuela al atardecer,
es que, a las cinco, su ayer vuelve de la escuela.
Y a su manera volvió al caballo y al carro
al muñeco de cartón y los pucheros de barro.
Si la viese usted cantándose canciones de cuna,
Corre Lagarto… Pon otra cama en el cuarto.

A empapelarlo de azul y en agosto de parto. De parto…


En 1996, la escritora Laura Freixas, prologó una antología titulada Madres e Hijas que tuvo gran proyección entre las lectoras (9 ediciones en el primer año). Es una antología de relatos de escritoras españolas contemporáneas, cuyo tema es la relación entre madres e hijas, tema tratado escasamente en la literatura. Lo más interesante es que son 14 relatos, con perspectivas totalmente distintas, y con contenidos absolutamente dispares, de manera que encontramos tiernos relatos de amor junto a aceradas críticas, e incluso relaciones ambiguas.
Componen la antología relatos (inéditos la mayoría), escritos especialmente para este libro. Son los siguientes:
"Chinina Migone", de Rosa Chacel (también aparece en el libro Sobre el piélago)
"Al colegio", de Carmen Laforet (figura en la obra La niña)
"De su ventana a la mía", de Carmen Martín Gaite (publicado por primera vez en Desde la ventana)
"Cuaderno para cuentas", de Ana Mª Matute  (del libro Algunos muchachos)
"Espejismos", de Josefina Aldecoa
"Carta a la madre", de Esther Tusquets
"Primer amor", de Cristina Peri Rossi
"Ronda de noche", de Ana María Moix
"La hija predilecta", de Soledad Puértolas
"Cari junto a una motocicleta roja" de Clara Sánchez
"La niña sin alas", de Paloma Díaz-Mas
"Ella se fue", de Mercedes Soriano
"La buena hija", de Almudena Grandes
"Mi madre en la ventana", de Luisa Castro


Algunos temas solo pueden ser escritos por mujeres. Esta es exactamente la filosofía de esta Antología, que plasma las relaciones entre madres e hijas desde la perspectiva de ellas mismas. Eso sí, en todos los relatos por encima del sexo, destaca la calidad literaria. Lo apunto para evitar suspicacias.