viernes, 17 de mayo de 2013

La Beatlemanía vuelve con The Cavern

Desde Liverpool, The Beatles han regresado encarnados en The Cavern.
Un déjà vu, es la experiencia que viví la noche del 14 de mayo en el espectáculo del grupo musical  The Cavern, quienes toman el nombre del mismo lugar donde nacieron The Beatles. Es curiosa la semejanza lograda en la fisonomía, la idéntica indumentaria, la fidelidad del sonido sesentero, los instrumentos y sistemas de amplificación -réplicas de los auténticos-, y según parece, incluso las mismas cuerdas que utilizaba el grupo. Una puesta en escena perfecta.  
Con todo ello da la sensación de que el tiempo ha hecho un bucle y volvemos a vivir tiempos ya vividos antes. 
Vemos a los Beatles y escuchamos sus canciones y algo por dentro se remueve desde el mismo momento en que aparecen las siluetas recortadas en el fondo azul del escenario, y más aun cuando observas detalles, casi olvidados, como a Paul Mc Cartney tocando la guitarra con su mano izquierda, o a John Lennon dando pataditas al aire. 
Algo contagioso ocurre en el patio de butacas: la gente se pone en pie, bailamos como si estuviésemos asistiendo a uno de nuestros primeros guateques, suben a toda velocidad las endorfinas, e incluso las feromonas y en una especie de celebración colectiva, todo el mundo se exalta y contagia de  alegría. Volvemos a sentirnos jóvenes. La euforia de la sala es increíble; mi acompañante me mira, desde el azul de sus ojos, sonriente,  percibo como se eriza su barba entrecana. 
El néctar de los dioses, un Ribera del Duero, pone punto final a tan especial velada.