viernes, 3 de mayo de 2013

Ángel González de la Aleja: las modas pasan, el genio permanece.


2 de mayo de 2013: inauguración de una interesante exposición en el Museo Municipal de Albacete, que reúne la obra de Ángel González de la Aleja. 
Leemos en el catálogo acerca de la "ensoñación poético-mágica" de los cuadros de su primera época, que difumina "los límites entre lo real y lo imaginario", de su magistral "técnica de veladuras", la perfección que consigue en la representación de objetos cotidianos de los que parece "emanar la realidad del tiempo, su discurrir lento pero imparable", sus reales y al mismo tiempo idealizados paisajes y pueblos manchegos, sus "tonalidades cromáticas de máxima complejidad y belleza", en suma, una particular mirada del entorno sencillo y cotidiano.
Pero al margen de estas certeras reflexiones, me atreveré a exponer un detalle que me ha llamado la atención. Todas sus impresiones sensoriales representadas con formas curvas (el cuerpo humano desnudo, frutas, flores, jarras, fruteros, etc.) van acompañadas de líneas geométricas muy marcadas:
 El hombre con el torso desnudo, lágrimas en los ojos y la niña inmóvil en brazos (Hombre con niña), tiene tras él bien marcada la verticalidad de una línea que separa el fondo claro del oscuro. Las frutas reposan en redondas fuentes o fruteros, sobre blancos manteles en los que se distinguen con claridad rectas arrugas o lineales pliegues, y manteles de cuadros (Bodegón con membrillos, Bodegón, Bodegón con flores amarillas y sillas, etc.). Un cuerpo femenino desnudo sentado en una cama, con rectos pliegues y un cubrecama de cuadros (Tristeza). La redondez de la mujer que amamanta al niño (Dando el pecho delante de la ventana) resalta sobre el fondo lineal de las contraventanas, los agudos ángulos de la mesa que hay a la derecha del cuadro o los baldosines cuadrados del suelo. Las suaves curvas de la mujer que está tumbada de espaldas en un sofá, cubierto por una pieza de tela con numerosos pliegues (Desnudo en sofá con pueblo al fondo) enmarcada  entre la recta baranda del balcón, la geometría de los baldosines del suelo y la línea recta que domina en los edificios del fondo.
La redondez de la pareja de novios abrazados está rodeada por la verticalidad de las casas del paisaje del fondo y la rígida linealidad de los pliegues del velo e incluso del traje de novia (Novios en la ventana). El entrañable bienestar que sugiere la ropa de cama amontonada en el suelo (El desahucio) se oculta tras la línea recta del cabecero y pie de la cama, la silla, la mesita volcada y el marco de un retrato. Los bañistas desnudos en la arena (Anochecer en la playa de Benidorm) y la pronunciada curva del paseo marítimo, están enmarcados por la verticalidad paralela de las palmeras tras las cuales se levantan rascacielos geométricos repletos de idénticas ventanas.
La relación entre lineas rectas y curvas cobra obviamente una fuerte carga de significado en la obra pictórica de González de la Aleja.

La chimenea

Hombre con niña

Soñando con el tiempo
Novios en la ventana

Anochecer en la playa de Benidorm

El desahucio

Dando el pecho delante de la ventana

Desnudo en sofá con pueblo al fondo

Tristeza

Bodegón en la terraza con limones

Bodegón en patio con granadas

Bodegón con granadas

Variaciones sobre una foto