sábado, 25 de febrero de 2012

El exilio republicano de 1939 y la segunda generación

Con este título, la editorial Renacimiento acaba de publicar  un grueso volumen, editado por Manuel Aznar y José Ramón López García, en el que se rinde homenaje a la "segunda generación", la de los"niños de la guerra" que tuvieron que abandonar España a causa de la Guerra Civil Española. Son los hijos de los exiliados, los niños que no eligieron destino. De los lugares donde crecieron, recibieron una nueva cultura que les hizo ocupar un espacio fronterizo entre dos mundos. El Grupo de Estudios del Exilio Literario (GEXEL) celebró su Cuarto Congreso Internacional en diciembre de 2009, en la Universidad Autònoma de Barcelona (UAB). Allí se reunieron no solo los estudiosos y críticos literarios sino alguno de los protagonistas de este exilio, que ofrecieron su voz, su testimonio, en primera persona, y explicaron detalles de sus biografías y se demoraron aclarando cómo vierten sus experiencias en creaciones literarias: Federico Patán en su novela Último exilio (1986), Maruxa  Vilalta y su obra dramática, Roberto Ruiz en su relato El cruce del Ebro, Tomás Segovia con un relato inédito, El acorazado, Fernando Aínsa, Aitana Alberti, María Álvarez del Vayo, Enrique Cerdán Tato o Ángel Gutierrez, todos ellos desconocidos en la Historia de la Literatura Española.  
La clausura del Congreso se celebró, en un día invernal, frío y ventoso, en Colliure, ante la tumba de  Antonio Machado, lugar elegido por su simbolismo en el exilio. Allí, envuelto en una bandera republicana, fue enterrado el poeta un 22 de febrero del año 1939 (casi, casi, pocos días después, tras 73 años, hoy recordamos este evento), y a las cinco de la tarde (esa hora trágica en que el torero da muerte al toro en la plaza).  Según relata su hermano José, seis milicianos llevaron a hombros el féretro con el cuerpo de Machado hasta su tumba,  acompañados por todo el pueblo de Colliure con su alcalde a la cabeza.
El profesor Jacques Issorel fue el experto guía del "Itinerario machadiano" por Colliure. De él conservo un interesante libro titulado "Colliure 1939. Últimos días de Antonio Machado. Con una selección de poemas escritos a Antonio Machado exiliado", edición bilingüe que se lee en francés y en español. Allí se narran curiosas anécdotas. Leemos por ejemplo que Machado fue enterrado primero en un panteón  propiedad de una familia amiga de Madame Quintana, a la espera de que su país, España, lo reclamara; pero los acontecimientos que siguieron a la guerra no favorecieron que fuera posible, y cuando la familia francesa necesitó el lugar que ocupaba en su panteón, se hizo un llamamiento para poder trasladar al poeta y a su madre, que murió tres días después que él, a una tumba digna. La respuesta fue multitudinaria: el Ayuntamiento de Colliure donó el terreno donde se construyó una sencilla tumba con los donativos que venían del mundo entero (Pablo Casals, Albert Camus, André Malraux, René Char, etc.) y que ascendieron a 413.570 francos antiguos. El 15 de julio de 1958 se trasladaron los restos mortales de Antonio Machado y de su madre Ana Ruiz al lugar donde reposarán para siempre.
Asistimos además a una representación teatral, Último viaje de Antonio Machado, entrañable y emotiva obra de Marco Canale que recrea los últimos días de la vida del poeta en Colliure.  Escuchamos los testimonios de Serge Barba y de Carmen Negrín. La velada concluyó con la visita a la tumba de Antonio Machado sobre la que se depósito un centro de flores tricolor.
Foto: E. García de León
Pensión "Quintana", donde pasaron Machado y su familia sus últimos días

Foto: E. García de León
Calle con nombre y placa conmemorativa del poeta, donde se ubica la casa donde vivió, en Colliure
Foto: E. García de León
Tumba donde yacen los restos de Antonio Machado y su madre Ana Ruiz, cubierta de los más variados objetos: flores, escritos, recordatorio de versos y dedicatorias de la más diversa índole, fotos, cuadros, etc.
En la cabecera de la tumba se observa un buzón (a la derecha de la foto), colocado a principios de los años 80 por la Fondation Antonio Machado de Colliure, con una curiosa finalidad: contener los numerosos mensajes dirigidos al poeta, desde todas partes del mundo, con un sencillo destino: Antonio Machado- Colliure- Francia. Allí se conservan numerosos testimonios de admiración y cariño, que antes de poner el buzón se los llevaba el viento o eran destruidos por la lluvia. Unos son hojas de una agenda o de un cuaderno escolar, otros son primorosos mensajes de cuidada caligrafía y papel especial.

Foto: E. García de León
 Manuel Aznar Soler y Aitana Alberti, en la cabecera de la tumba machadiana

Foto: E. García de León
Con el centro de flores tricolor
Foto: E. García de León
A los pies de la tumba hay una placa en la que se leen unos versos del poeta: "Mi corazón está donde ha nacido, / no a la vida, al amor... cerca del Duero" (del soneto Sueños dialogados II).  Y debajo se lee: "Placa erigida por suscripción popular de los sorianos en 2007, centenario de la llegada del poeta a Soria".


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La voz de la memoria, perturbada por el drama personal de Michel del Castillo. Un caso de docuficción. En: