lunes, 11 de abril de 2016

I Festival Música Barroca. Albacete

          ¡Enhorabuena, FEMUBA!
El día 10 de abril concluye este Primer Festival de Música Barroca, en el que he de destacar dos características clave: primero el alto nivel de lo presentado en el escenario y segundo la variedad en la selección de instrumentos y la originalidad del enfoque temático de los distintos repertorios.. 
Comenzó el primer día (2 abril) con el concierto  de Fahmi Alqhai y su viola da gamba, instrumento solista, que recupera todos sus recursos en la segunda mitad del siglo XX. Presenta el programa una amplia muestra, desde la música del siglo XVII español, a la música clásica francesa, música popular y música actual, reivindicando las capacidades de dicho instrumento.
El día 6, los protagonistas fueron "Los afectos diversos", conjunto vocal (alto, tenor barítono, bajo y órgano) que ofrece un programa paralelo España-Inglaterra, recorriendo la música religiosa de ambas que acompañaron a Cervantes y Shakespeare durante su vida.
El día 8 Muriel Rochat Rienth nos deleitó con la flauta de pico a la que sacaba notas y tonalidades de todo tipo junto con Andrés Alberto Gómez con su habilidad con el clave. Destaca la elaborada realización del continuo. El clave permite arpegios que, a modo de círculos musicales elevan el espíritu de tal modo que produce una sensación de desplazamiento aereo-espacial.
El día 9 fue el órgano de Lietor con Javier Artigas quien empareja el repertorio con pares de composiciones de música española e italiana. Choca la sobriedad y tenebrismo de la primera frente a la alegría de la segunda. Termina con una pieza potente en la que casi se visualiza la fanfarria militar descrita con esos imponentes sonidos.
Cierra el festival, el día 10,  La Reverencia (soprano, tenor, flauta de pico, tiorba y viola de gamba) con un concierto estelar, dedicado a la cantata de cámara de Haendel.
Lo que menos me ha gustado de este Festival ha sido el cartel. Reproduce una cabellera en la que se alojan los diferentes instrumentos musicales, idea que ya utilizó, recientemente, el ilustrador Bemjamín Lacombe con la cabellera de la reina Maria Antonieta en su Diario.