domingo, 17 de abril de 2016

El juego de los muertos. Eloy Cebrián

El juego de los muertos es la última novela del escritor albaceteño Eloy M.Cebrián, que presentó en la Librería Popular, el 15 de abril, acompañado por Ana Martínez Castillo.
Se trata de un par de hermanas gemelas que, aburridas un día que no tienen colegio, buscan en el desván de la casa de sus abuelos un juego con el que entretenerse. Encuentran un álbum de fotos y juegan a adivinar quien de los retratados está vivo o muerto. 
La trama avanza ágil, a partir de estas curiosas páginas en las que el autor nos introduce en el juego, con la detallada descripción de los retratados y la reacción de las dos niñas ante lo que ven, la decisión de sus respuestas, y la propia reacción de extrañeza de una respecto al juicio de la otra.
A partir de este momento, algo inexplicable y repentino sucede, algo que va más allá de la comprensión humana, de manera que la acción oscila entre la presentación de esa realidad real en la que estaba instalada la cotidianeidad familiar y la irrealidad que está invadiendo sus vidas y que son incapaces de comprender. Surge entonces la sugerencia de la presencia de un mundo sobrenatural que, según avanza la acción, va conquistando más espacio a la realidad y trastocando la vida de todos los personajes, cuya personalidad está muy bien delimitada con una excelente caracterización..
En este punto, el mundo empírico de la medicina -neurología, psiquiatría, etc.- deja paso al mundo de las posesiones demoníacas, justificadas con la confesión de un gran secreto familiar, oculto, que solo conoce el abuelo, y la narración se mueve por espacios ocupados por los médiums y el espiritismo, elementos paranormales que se introducen en esta extraña historia. El miedo, el horror que produce en el lector está muy bien dosificado, de manera que se despierta un gran interés por conocer el desenlace que se toma su tiempo, incluso separando la acción de distintos personajes en distintos espacios en capítulos alternos, que demoran un inquietante desenlace. 
Al miedo, al terror a lo desconocido, se puede añadir la repulsión que producen muchas de las escenas descritas, "la bullente masa de gusanos", "un doliente amasijo" de cuerpos en el río de la muerte, el "chorro de vómito" que alcanza la bandeja de los turrones y se extiende como un "charco inmundo", etc. y la lengua obscena, agresiva  y procaz que caracteriza a uno de los personajes con expresiones como "zorra frígida", "hijos de puta".
El torrente de información que se proporciona al final de la novela, da lugar a imaginativas escenas en cuya descripción se ha entregado el autor sin cortapisas. Y resulta muy interesante la sugerencia de un final abierto en el que el fenómeno queda inexplicado, en el sentido de que no ha sido racionalizado. Solo los personajes que han vivido la experiencia, comprenden el alcance de la misma. El resto de los personajes se conforman con recuperar, o eso les parece, la situación de realidad anterior.
¡¡Enhorabuena!!