martes, 24 de febrero de 2015

Todos están muertos. Beatriz Sanchís

Música, muerte, amor y más allá.
La película Todos están muertos es una propuesta novedosa de la directora Beatriz Sanchís.
En ella confluyen las relaciones humanas (hermano y abuela-madre-hija-nieto), la movida musical de los 80-90, las drogas, la muerte, el amor imposible, la referencia al mundo de los muertos y lo sobrenatural. Todas estos puntos de observación dan lugar a un original relato, arriesgado pero bien combinado, que retrata un insólito cuadro social. Y transmite la idea de que "es duro marcharse, pero más duro todavía es irse sin despedirse"; por eso la muerte se trata como una reconciliación, un proceso por el que se asume la muerte
Sorprende cómo la directora aborda el tema de las familias rotas de una forma tan natural que engancha, más aún cuando incorpora un personaje que podría ser el protagonista de cualquiera de las novelas del realismo mágico. 
Todos están muertos reúne a los miembros de una peculiar familia: una felliniana abuela mejicana (Angélica Aragón) que interpreta a la madre que todo lo resuelve; una hija (espectacular Elena Anaya), antigua cantante de un grupo de rock, madre incapacitada y agorafóbica dedicada a hacer tartas de manzana en su encierro en casa, es en suma prisionera del miedo; un muerto (Nahuelt Pérez Biscayart) resucitado y de vuelta a casa en la Noche de los Muertos, a requerimiento de su abuela y con la intervención de una medium, joven guitarrista de la banda de rock, padre tras relaciones incestuosas con su hermana y muerto en desgraciado accidente; el hijo y nieto (Christian Bernal), adolescente, y su particular amigo de instituto y su modelo de conducta (Patrick Criado), deseoso de conocer a la estrella de rock.
En resumen, hay dos capas en la película: la que vemos explícitamente y la que se sugiere como es el uso de las drogas que llevan la vida al límite, las relaciones incestuosas... Cuenta, narra cosas terribles relacionadas con la vida y con la muerte, pero ni juzga ni valora, y las cuenta desde un presente en el que las heridas han cicatrizado, por eso el lenguaje es ligero. Se trata, pues, de enfrentarse a los fantasmas.
Es una película estupenda, aunque no sea "redonda" (como afirman los críticos cinematográficos),  ni la trama sea totalmente regular. Sin embargo, es muy original la conjunción de historias, una banda sonora muy sugestiva y una más que buena fotografía. Una película atrevida que airea el panorama cinematográfico. Reflexiona la directora: "Uno puede hacer lo que se propone aunque lo vea muy negro", palabras de esperanza para todos los cineastas noveles que esperan su gran oportunidad trabajando sin recoger frutos.
Felicidades al director de la Filmoteca de Albacete, que ha traído a la pantalla una película que en nuestra ciudad, como en tantas otras, no ha sido distribuida. Muchos títulos estupendos no llegan a las carteleras.
18-02-2014