martes, 24 de febrero de 2015

Benjamín Palencia y la pintura de su tiempo en Albacete. Exposición.



Una interesante exposición hemos podido disfrutar en el Museo de Albacete. Este es un resumen de la misma. Mostraba una selección de obras de Benjamín Palencia y de los pintores albacetenses, sus coetáneos, articulada en seis periodos temporales, desde 1909 a 1978. 
Del primer periodo (1909-1924) destaca el autorretrato de Benjamín Palencia que es el que aparece en el cartel  que anuncia la exposición. Es la columna vertebral de este periodo en el que Albacete se desarrolla urbanísticamente (parque Abelardo Sánchez, chalets de las calles Marqués de Molíns y Tesifonte Gallego...). Es una época en la que la Diputación de Albacete gestionó pensiones para que los estudiantes de Bellas Artes desarrollaran sus estudios, al final de los cuales, regalaban un cuadro a la Diputación. Entre los pensionados destacan Julio Carrilero Gutiérrez, Adelardo Rebollo, etc. Otros, como Jesualdo Gallego Navajas y José Joaquín Cuerda Losa, recibieron sus enseñanzas en el estudio de Sorolla. Otros como Benjamín Palencia, que se traslada a Madrid y aprende visitando el Museo del Prado, son autodidactas. 
Un lienzo especial, que ocupa un lugar en el Museo visualmente privilegiado, es de Jesualdo Gallego Navajas.
"Fuente de Palacio", Alpera, óleo de 106'5 x 144)
La influencia de Sorolla se aprecia en la temática, paisajística en este cuadro, en el desarrollo del cromatismo en el que la luz cobra especial importancia y en las sensaciones que producen sus toques impresionistas. Destaca el perfecto reflejo del pórtico en la fuente. Su pincelada suelta, impresionista, convive con el dibujo académico, de detalle.
De José Joaquín Cuerda Losa, se expone un curioso libro, "Ensayos para una contrapintura (Camino recto y seguro para llegar a ser porquero)", que contiene ideas vanguardistas en contra de la pintura oficial. Llama la atención el retrato realista de su "Cabeza de viejo", que capta la psicología del personaje con su bien trabajado rostro.

"Cabeza de viejo" (1898)
Del segundo periodo (1925-1935) destacamos cuadros con influencias de la vanguardia europea como "Calle de Altea" de Benjamín Palencia o sus composiciones surrealistas con influencia de Dalí.
"Calle de Altea" (1926)

Periodo 1936-1939: se refleja en sus dibujos "Los desastres de la guerra", y en sus palabras: "Yo estaba con un gran dolor en mi alma, destrozado y con una soledad inmensa.
1940-1950: Benjamín Palencia abandona los vanguardismos y vuelve a la representación de interiores, de la figura humana y del paisaje. "Molino".
"Molino" (1943)
"Villafranca de la Sierra" (1944)
1951-1960: Jóvenes estudiantes como Juan Amo, Godofredo Jiménez, Ángel González de la Aleja, etc., empiezan a destacar. Como ejemplo seleccionamos el retrato "Celes" (1958) de Godofredo Jiménez, en el que se retrata una figura humana en dos colores, rosa sobre fondo azul, con rigurosos elementos geométricos (escote) y tubulares (brazos), y una gran potencia en la expresividad del rostro. Se trata de Celestina Esparcia, prima del pintor, cuyo retrato fue regalo de boda y aún conserva el marco original.
La modelo posa junto a su retrato, 36 años después, conservando su elegancia y expresividad. 


Benjamín Palencia recurre a los colores fuertes, al fauvismo, en lienzos como "Castillo sobre el Tormes" en el que parece que el castillo se cae por la ladera.
"Castillo sobre el Tormes" (1953)
La abstracción se representa en cuadros de Alfonso Quijada que aumenta la cantidad de materia pictórica, introduce rejillas para crear volumen y hay elementos figurativos. En "Muro" la parte inferior, en azules, se distingue de la superior con otra gama de colores. Da impresión de tridimensionalidad.
"Muro" (1973)
 Abstracción también en "Ida y vuelta" de Abel Cuerda.
"Ida y vuelta" (1977)