viernes, 6 de septiembre de 2013

Nicanor Parra: un abismo por exceso de angustia y exceso de ternura

5 de septiembre de 2013, Nicanor Parra, el creador de los “antipoemas” cumple 99 años.
Qué es la antipoesía: 
un temporal en una taza de té? 
una mancha de nieve en una roca? 
un azafate lleno de excrementos humanos 
como lo cree el padre Salvatierra? 
Un espejo que dice la verdad? 
un bofetón al rostro 
del Presidente de la Sociedad de Escritores? 
(Dios lo tenga en su santo reino) 
una advertencia a los poetas jóvenes?
un ataúd a chorro? 
un ataúd a fuerza centrífuga? 
un ataúd a gas de parafina? 
una capilla ardiente sin difunto?
 Marque con una cruz 
 la definición que considere correcta.

El mismo poeta definía el antipoema:  no es otra cosa que el poema tradicional enriquecido con la savia surrealista –surrealismo criollo o como queráis llamarlo- que debe aún ser resuelto  desde el punto de vista psicológico y social del país y del continente al que pertenece para que pueda ser considerado como un verdadero ideal poético
 El  yo poético comienza siendo un yo pasivo que soporta melancólicamente la precariedad de la existencia
            A estas alturas siento que me envuelve 
            el delicado olor de las violetas 
            que mi amorosa madre cultivaba
            para curar la tos y la tristeza. 
            Cuánto tiempo ha pasado desde entonces 
            no podría decirlo con certeza; 
            todo está igual, seguramente, 
            el vino y el ruiseñor encima de la mesa, 
            mis hermanos menores a esta hora 
            deben venir de vuelta de la escuela: 
            ¡sólo que el tiempo lo ha borrado todo 
            como una blanca tempestad de arena!
                                            (Hay un día feliz)
Más adelante, carga con amargura e  ironía las tintas para expresar el desarraigo cotidiano de su existencia.
          Ya no me queda nada por decir
          Todo lo que tenía que decir
          Ha sido dicho no sé cuántas veces.
          He preguntado no sé cuántas veces
          Pero nadie contesta mis preguntas.
          Es absolutamente necesario
          Que el abismo responda de una vez
          Porque ya va quedando poco tiempo.
         Sólo una cosa es clara:
         Que la carne se llega de gusanos
                                 (Tres poesías)
acaba siendo un personaje enajenado, un “energúmeno” con sus vertiginosas descargas vitales, exasperado, que como apunta en el prólogo José M. Ibáñez-Langlois, aparece de modo intermitente.
         ¿Mis zapatos parecen ataúdes?
          Sepan que desde hoy en adelante
          Los zapatos se llaman ataúdes.
          Comuníquese, anótese y publíquese
          Que los zapatos han cambiado de nombre:
          Desde ahora se llaman ataúdes.
                                (Cambios de nombre)
La ironía pervive en todos sus poemas, pero el humor y el prosaísmo suaviza la angustia y la tristeza
         Queda de manifiesto
         Que no hay habitantes en la luna
         Que las sillas  son mesas
         Que las mariposas son flores en movimiento
                                                     perpetuo
        Que la verdad es un error colectivo
        Que el espíritu muere con el cuerpo
        Queda de manifiesto
        Que las arrugas no son cicatrices.

Sin duda, los antipoemas de Nicanor Parra se inscriben en la vanguardia poética.
En abril de 2012 recibió el Premio "Miguel de Cervantes". He aquí el enlace compartido en el que lee el discurso su nieto Cristóbal Ugarte, en la Universidad de Alc alá de Henares, Madrid. (lunes 23 de abril de 2012)



Transcripcion del discurso en:http://www.mcu.es/premiado/downloadBlob.do;jsessionid=D6AEADD87939F8F1B3FA6843D4BA5278?idDocumento=1683&prev_layout=premioMiguelCervantesPremios&layout=premioMiguelCervantesPremios&language=es