miércoles, 6 de febrero de 2013

Poesía y Belleza. Rafael Talavera

El pasado 23 de enero de 2013 Rafael Talavera recibió el Premio del XXVIII Certamen Internacional de Poesía y Cuento Barcarola, por su poemario “Miraba las cenizas”.

Con permiso del autor, adelanto un par de poemas que me han impactado especialmente. El primero pertenece al epígrafe “Hana del árbol”, el segundo a “Hana de la flor marchita”.
Con la palabra oriental “hana” nos adentramos en el concepto de belleza. Los poemas de Rafael Talavera no se quedan en la representación de la flor como símbolo identificativo de belleza, como un ideal estético o como un efecto de la sensibilidad estética, sino que constituyen una investigación acerca de la verdadera naturaleza de la misma.  
La belleza de sus versos tiene su origen precisamente en la desaparición de la belleza externa percibida superficialmente. Es belleza lo que trasciende tras hacer desaparecer la envoltura. 
De este modo hay una relación directa entre la belleza expresiva interior del poema y la belleza expresiva exterior que percibe el lector. Es, por decirlo en pocas palabras, una belleza percibida y expresada, una belleza que no solo se ve, una belleza para ser sentida en el marco evolutivo del tiempo.
Hana del árbol presenta la “experiencia vital en el tiempo”.  En Hana de la flor marchita, se “activan los recuerdos” de esta belleza y se acepta el tránsito final.

NUNCA arraiga la nieve
 sobre el molde en que cuaja.
  
Árbol, estás
 y no estás.
  
Levedad maquillada, la blancura
 te rapta en su barco fantasma.

 ¿Se salvará una brizna
 del vendaval de tu belleza?
  
¿Qué sería salvarse? ¿Dibujar
 en nieve una hoja, una rama?

(De Hana del árbol)


 CONOZCO tu secreto:
 te ha violado la luz.
  
Te ha manchado de duelo y
 de cenizas de sueños.
  
Y ahora eres nieve
 pisada, amontonada,
  
protegiendo en su seno
 una herida de amor.               

 (De Hana de la flor marchita)

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
peparui dijo...

La sensibilidad de Rafa desborda el corazón de quienes lo leemos. Gracias por despertarme.