miércoles, 10 de diciembre de 2014

El impostor de Javier Cercas


"Escribo una novela de aventuras sobre la aventura de hacer novelas"
Con estas palabras el escritor hace una reflexión sobre su manera de escribir y construir sus historias. Y así es como empieza "El impostor" su última novela que el día 10 de diciembre (2014) presentó en la Librería Popular de Albacete. 
Hay un tema claramente visible en la novela que es la presentación del impostor, lo que Cercas denomina un “rock star” de la memoria histórica. Es el único deportado que habló en el Parlamento español, en nombre de todos los deportados y conmovió a la audiencia. Benito Bermejo, historiador, lo desenmascaró en mayo de 2005, antes de celebrarse en el campo de Mauthausen el sesenta aniversario de la liberación de los campos nazis, ocasionando un serio escándalo.  En la novela se va describiendo la verdad oculta en medio de mentiras, en medio de un laberinto de espejos. El impostor ha amasado una gran mentira con pequeñas verdades.
El auténtico tema, sin embargo, no está tan visible
Según el novelista, Enric Marco es un excepcional  “Maradona, el Picasso de la impostura”. Pero lo más interesante es su normalidad, es una metáfora hiperbólica monstruosa de lo que somos los seres humanos. La novela habla de lo que somos todos, de lo que sentimos: una angustiosa y humillante necesidad de ser aceptados, de ser queridos, y el personaje lo representa de una manera monstruosa, trasgrediendo  todos los límites. Nos maquillamos en el espejo para disimular lo que somos.
Al hacer esta reflexión Javier Cercas cita un verso de T.S. Elliot: “La especie humana no puede soportar la realidad”, que resume su idea acerca del sentido de la condición humana expuesta en la novela. En realidad Cercas considera que somos novelistas de nosotros mismos. El propio Cervantes creía en ello cuando creó el personaje de Alonso Quijano el Bueno, quien se inventa una personalidad, la de don Quijote, con la que vive todas las aventuras, la vida heroica con la que Alonso Quijano había soñado. Del mismo modo Enric Marco, nacido en un siquiátrico en el que estaba ingresada su madre, encerrado él mismo en una vida gris en un taller de reparación de automóviles, decide a los cincuenta años decir ¡¡Basta!!  e inventarse una vida de héroe del antifranquismo. Cambia de nombre, de ciudad, de trabajo, de mujer  y emprende su aventura.
Cercas está convencido de que lo que hizo Marco durante la Transición, lo hicieron muchos intelectuales que se inventaron un pasado antifranquista y demócrata.
Algo de esto anuncia la novela con la cita del comienzo “Si se non nouerit” que son las palabras con las que el ciego Tiresias (en Las metamorfosis, libro III de Ovidio) responde a la pregunta de Liríope, acerca de si su hijo vivirá mucho. Con ellas anuncia premonitoriamente el futuro que espera a Narciso: Sí, si no llega a conocerse (a sí mismo), vivirá hasta que sea viejo. Ya sabemos que Narciso vive en la desolación y en una inseguridad que necesita la admiración de los demás; por ello se parapeta detrás de una ficción halagadora. Del mismo modo, a Enric Marco le salvaron sus mentiras, de un hombre gris pasó a ser un héroe singular condecorado, “porque la ficción salva, pero la realidad mata”.
Es esta novela otro ejemplo de docuficción. La docuficción se introduce en el ámbito documental-histórico, en el sentido de que se reconstruyen historias del pasado, relacionadas con historias del presente narrativo. El autor de docuficción trata el universo a su manera, buscando la constatación de la verdad de lo que cuenta y parejamente la credibilidad del narrador. El impostor es una novela cervantina como la define su autor en la que cabe la crónica, la historia, el ensayo, la biografía la autobiografía, etc. Según el modelo cervantino es “un banquete con muchos platos”-concluye Javier Cercas.