miércoles, 4 de diciembre de 2013

Música y Cine: Nowhere Boy

Música y Cine: mi mejor medicina
Después de un obligado apartamiento, hoy por fin he podido asistir a un evento que reúne los dos componentes. La película  Nowhere Boy (2009), nominada a los Premios Bafta.  Narra la adolescencia de John Lennon, su primera banda de rock, The Quarrymen, y su encuentro con Paul McCartney.

Paul y John





Javier Ocaña , en El joven John Lennon (El País, 27-95-2011) escribió:
"En buena parte de las más recientes biografías musicales llevadas al cine (Ray, sobre Ray Charles; En la cuerda floja, sobre Johnny Cash; Beyond the sea, alrededor de Bobby Darin), siempre había un momento en el que la narrativa viajaba al pasado en forma de  meloso flashback para descubrir un episodio desconocido de las vivencias de la estrella en cuestión, normalmente centrado en un aspecto familiar social, que ayudaba a aglutinar su personalidad y establecer así una especie de teoría alrededor del acontecimiento: tal o cual hecho moldeó su carácter y precisamente eso le hizo una estrella.
Nowhere boy, debut en el largo de la londinense Sam Taylor-Wood, con John Lennon como personaje central, vendría a ser ese determinado flashback convertido en película completa. Porque, sin que se llegue a pronunciar la palabra Beatles en momento alguno, el relato culmina exactamente cuando comienza lo, en principio, universalmente interesante de la existencia de Lennon: la gira musical por Hamburgo, aquella que precisamente fuera eje de Backbeat (1994), otro biopicalrededor del grupo de Liverpool, aunque con Stuart Sutcliffe, el entonces bajista del grupo, como protagonista. Por tanto, que Lennon hubiese sido criado por su muy conservadora tía, abandonado por su padre y olvidado durante años por su madre, son los hechos que, según Taylor-Wood, vienen a perfilar la personalidad de la futura estrella: rebelde, crítica, desconsolada y avasalladora.
Con tono de melodrama, casi cercano al folletín pues las circunstancias que rodearon a Lennon están contadas agarrándose con rotundidad a la intensidad de los acontecimientos y a cierta simplicidad psicológica, Nowhere boy se beneficia en cambio de la potente presencia de sus intérpretes y de una agradecida pulcritud, esencia de las producciones de los hermanos Weinstein, tanto en su diseño formal como en su gusto por el detalle histórico."

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